La necesidad del locutor de radio en un ambiente digital

noviembre 25, 2012

Locutor de radio

Una de las cuestiones que me planteaba en “La prescripción musical del futuro” era el papel que desempeñarían los locutores de radio musical en un ambiente mediático cada vez más enfocado a Internet. Es quizá uno de los asuntos más importantes a la hora de plantearse el futuro de la prescripción musical.

Hasta la llegada del streaming, los blogs y las redes sociales, la mayor parte de la gente descubría nueva música a través de la radio tradicional. Incluso a día de hoy, los DJ’s o locutores de las emisoras convencionales son los principales prescriptores masivos. Aunque servicios como Pandora o Spotify no paren de sumar usuarios, la radio herziana es todavía la única capaz de congregar a millones de oyentes al mismo tiempo.

¿Será necesario el locutor de radio en diez años? Sí. El público no siempre tiene ganas de decidir qué quiere escuchar -algo que supo ver Pandora en su momento- y, además, no podemos olvidar que el oyente suele buscar compañía. Quiere entretenerse, descubrir nueva música, que le cuenten algo sobre el grupo que está sonando o sobre su estilo musical. Todos tenemos la opción de acceder -legal o ilegalmente- a millones de discos y artistas, y justo por eso hace falta alguien que nos recomiende, que seleccione por nosotros.

Pero, ¿qué pasa con la radio inteligente? Los sistemas de recomendación automática que implementan plataformas como Netflix, Last.fm o los citados Pandora/Spotify, están evolucionando mucho y cada vez logran resultados más finos. Sin embargo, por muy perfecta que sea una radio inteligente, nunca podrá ser humana. El usuario no tendrá la oportunidad de interactuar al mismo nivel que con una persona y, por supuesto, no podrá contarte cosas como lo hace un locutor.

De la misma manera que el vídeo no mató a la radio star -como cantaban los Buggles-, Internet no acabará con el locutor. De hecho, hay suficientes herramientas y posibilidades en el entorno digital como para que salga reforzado. Otra cuestión es que los grandes conglomerados mediáticos sepan ver esto, lo que, por lo pronto, está provocando que cada vez haya menos locutores de verdad en las radios musicales y, en consecuencia, menos prescripción.

¿Por qué el streaming no puede competir contra la radio tradicional?

septiembre 23, 2012

Los que, por unas cosas o por otras, estamos interesados en el devenir de los medios de comunicación y su evolución gracias a Internet, no podemos dejar de observar la absurda lucha entre lo nuevo y lo tradicional, como si fueran dos mundos diferentes separados por una barrera inescrutable. Hay demasiados intereses en juego como para darle vía libre a una combinación mediática en la que unos beban de las virtudes de otros. Y es que el negocio de los medios está dominado por una competencia voraz que conduce a casos como el de la radio meramente digital (en streaming) y la herziana.

El servicio musical estadounidense Pandora está protagonizando una campaña en defensa de la igualdad de condiciones entre la radio nacida en Internet y la tradicional. Pandora - The Internet Radio Fairness Act En un manifiesto que han titulado “The Internet Radio Fairness Act” (Ley de Justicia para la Radio en Internet), proponen que los servicios de música en streaming paguen unas cuotas similares a las que las emisoras tradicionales pagan para reproducir canciones en antena. Según señala el texto, las radios por satélite pagan por sus derechos de emisión en torno a un 7,5% del total de sus beneficios, las radios por cable un 15% y Pandora más de un 50%. Esta enorme diferencia ha hecho que el servicio musical en streaming cree varios anuncios informando del asunto y pidiendo apoyo a sus más de 150 millones de oyentes, que escuchan un resumen de este manifiesto en el hueco reservado para publicidad durante varias veces al día.

¿Cuál es el problema? Que los viejos medios siguen ejerciendo una gran presión para impedir el desarrollo de nuevas propuestas surgidas y basadas en Internet. Con los gobiernos apoyando unos derechos tan injustos entre distintos tipos de radio, es obvio quiénes son los perjudicados: los últimos en llegar. Pandora, Spotify o Rdio se encuentran con legislaciones que les obligan a pagar unas tasas que están frenando su expansión. Aun así, la sociedad demanda cada vez más esta clase de servicios y, una vez que gran parte de las personas estén acostumbradas a la propuesta del streaming musical legal, no habrá marcha atrás. La radio tradicional puede seguir empecinada en acercarse tan solo levemente a Internet a través de las redes sociales, pero eso no solucionará la cuestión principal, esto es, que la gente ya no escucha la radio como antes, ni lee el periódico como antes, ni consume televisión como antes. Y nunca lo volverá a hacer.

Vía: TechCrunch